| Reynaldo - Barrio Laureles |
La conferencia general es un festín de revelación al cual toda la membresía está invitada sin excepción alguna, muchos hermanos han optado por ver la conferencia por medio del internet pero la gran mayoría sigue alegremente asistiendo a los centros de reuniones.
Escuchar al profeta, los apóstoles, las demás autoridades generales es algo tan esperado que al asistir uno espera no tener interrupciones ni nada que pierda la reverencia, los hermanos se preparan con antelación y asisten pocos minutos antes para recibir los mensajes, pero para que todos disfruten cómodamente es necesario que un grupo de hermanos con buena voluntad y deseo de servicio preparen el edificio con las condiciones necesarias para que el espíritu del señor llegue a todos los espectadores; limpiar y preparar el edifico, ordenar bancas, colocar sillas, ver que todo esté bajo control y que nada pueda interferir con la solemnidad de la conferencia, el parqueo, cerraduras, accesos, el agua, los baños y electricidad son algunos elementos vitales que no pueden pasar por alto, estos hermanos a menudo pasan desapercibido porque están desde muy temprano y salen cuando ya todos se han ido, su trabajo es invaluable y sin ellos la conferencia u otras actividades no podrían disfrutarse como estamos acostumbrados.
La iglesia no es una empresa o un gobierno, que se dirige con jefes o capataces, es una organización dirigida por el señor, el mismo enseño:
“Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacersegrande entre vosotros será vuestro servidor; y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo, así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir “Mateo 20:25-28
Nuestra disposición siempre debe ser la de dar una mano, y hacer que la vida de nuestro prójimo sea más placentera, todos somos llamados al servicio. No debemos acostumbrarnos a simplemente llegar, sentarnos a escuchar, e irnos. Todos sin excepción tenemos la oportunidad de sentir gozo al servir y de bendecir la vida de los demás, toda acción y sacrifico no pasará por alto en los ojos del Señor él nos conoce y bendecirá con amor a quien le sirva.
“Buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Mateo 25.21
Qué bien que hay hombres dignos de abmirar al servicio del señor y así prójimo
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